A
principios de febrero, Canadá acuñó su último penique. Las
países de la eurozona trabajan para restringir los pagos en
efectivo, y la moneda electrónica Bitcoin esta en pleno auge.
Empresas tecnológicas como Square y iZettle se han embarcado en
una misión antiefectivo, mientras que varias ONG, gobiernos, el
Banco Mundial, pequeños comercios, multinacionales, desarrollado-
res de aplicaciones, hippies y liberales, todos tienen agendas en las
que incorporan alternativas al efectivo, y todos están intentando
avanzar en el tema.
Las predicciones de un mundo sin efectivo tienen un largo historial
de no cumplirse. Esto es en parte debido a que el progreso se produ-
ce en fases lentas, y en parte porque el dinero físico es una tecnolo-
gía que ha funcionado satisfactoriamente a lo largo del tiempo.
Es rápido, aceptado ampliamente, anónimo y útil para contabilidad
clásica y cuando falla la electricidad. Las iniciativas antiefectivo nos
muestran una imagen de cómo sería un futuro sin dinero, e iluminan
la promesa del dinero digital sin tener en cuenta qué pasará con la
moneda corriente tal como la conocemos hoy en día.
David Colman
, redactor de
¿Adiós al efectivo?
DICIEMBRE 2012 - FEBRERO 2013 /
Plásticos Nº 304 / 37
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