Se trata de un alga de la familia de las mismas bacterias que se usan
para producir vinagre, el té de Kombucha y la nata de coco. Las algas
genéticamente modificadas, conocidas como cyanobacterias, son
completamente autosuficientes, ya que para su desarrollo sólo necesi-
tan luz solar y agua. Tendrían la ventaja de absorber el exceso de dió-
xido de carbono en la atmósfera causante del efecto invernadero.
“Si podemos completar los últimos pasos habremos culminado una
de las mayores transformaciones potenciales de la agricultura jamás
llevadas a cabo”, afirmó Brown.
“Tendremos plantas para producir nanocelulosa abundantemente y
de forma barata. Puede convertirse en un material para la producción
sostenible de biocombustibles y muchos otros productos”.
NANOCELULOSA CRISTALINA
La celulosa en sí es uno de los productos más abundantes del pla-
neta, presente en muchos tipos de fibras vegetales. Pero en escala na-
no las propiedades de este material cambian por completo.
Como pasa con el grafito, material con el que se producen los na-
notubos de grafeno (más resistentes que el diamante), en este caso las
fibras nano de la celulosa pueden encadenarse en largas fibras, lo que
se conoce como celulosa “nanocristalina”.
El material resultante es tan resistente como el aluminio y puede
usarse tanto para confeccionar chalecos de protección ultraligeros, co-
mo para pantallas de dispositivos electrónicos e incluso para cultivar
órganos humanos.
FABRICA NATURAL
Aunque actualmente ya existen plantas dedicadas a la producción
de nanocelulosa cristalina, los elevados costos de producción todavía
frenan el crecimiento de esta industria.
La producción de este material generalmente entraña la compre-
sión de fibra vegetal, o el cultivo de grandes tanques de bacterias que
tienen que ser alimentadas con costosos nutrientes.
Pero ahora, las investigaciones de Brown y su equipo, apuntan al
uso de este alga azul-verdosa capaz de generar nanocelulosa natural-
mente aunque en pequeñas cantidades. Por ello, el equipo plantea
modificarla artificialmente introduciendo genes de la bacteria Aceto-
bacter xylinumusada para producir vinagre.
De este modo, el alga podría producir el material en grandes canti-
dades y sin necesidad de aportar nutriente alguno, más allá de sumi-
nistrarle agua y exponerla a la luz del sol.
Hasta el momento, observó Brown, el equipo de investigación ha
logrado que el alga cree una larga cadena de nanocelulosa, pero aho-
ra trabajan para que el organismo sea capaz de producirla directamen-
te en su estado cristalino, cuando es más estable y fuerte.
Fuentes:
MARZO - ABRIL 2013 /
Plásticos Nº 305 / 35
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