JULIO - AGOSTO 2013 /
Plásticos Nº 307 / 31
MIRADOR
A
lguna vez la clase media fue considerada el motor de Esta-
dos Unidos, pero desde la recesión muchos de sus integran-
tes se encuentran en apuros.
Entre ellos Judy y Richard Gassman, quienes viven en el barrio adi-
nerado Adams Farm en Greensboro, Carolina del Norte. Richard, un
ingeniero electrónico con maestría, perdió un empleo bien pagado ha-
ce dos años. Y no ha podido encontrar trabajo desde entonces.
"En este momento estamos endeudados y lo vamos a estar hasta
que encuentre un trabajo", explica Richard. "No estoy pagando el se-
guro de salud. No lo tengo. Lo perdí cuando me quedé sin empleo".
Y eso no es todo lo que han perdido. Se están preparando para de-
jar la casa que ha sido su hogar durante 17 años. Van a ser desalojados.
"Nunca pensé que iba a perder mi casa de esta manera", dice Judy.
La espiral descendente en las finanzas de los Gassman los ha deja-
do en una situación precaria, que llega en un momento de creciente
preocupación por la desigualdad en los ingresos y sus efectos en la re-
ducción de la clase media en Estados Unidos.
Uno se lleva todo
Durante gran parte del siglo pasado, Estados Unidos creció con la
idea de que los beneficios económicos deben ser ampliamente compar-
tidos. Se supone que es la tierra de las oportunidades. Pero Alan Krue-
ger, presidente del Consejo de Asesores Económicos del presidente
Obama, cree que las cosas empezaron a cambiar en la década de 1980.
"Cada vez más nos estamos convirtiendo en una economía donde
el ganador se lo lleva todo", dijo Krueger en un discurso reciente. "En
las últimas décadas el cambio tecnológico, la globalización y la erosión
de las instituciones y las prácticas que sustentan la prosperidad com-
partida en Estados Unidos han puesto a la clase media bajo una cre-
ciente presión".
Durante las últimas tres décadas los estadounidenses más ricos han
visto cómo sus ingresos aumentan mucho más rápidamente que los
de la clase media. Este cambio no es exclusivo de Estados Unidos. El
panorama es similar en el Reino Unido, Francia y Suecia, pero es más
dramático en la nación norteamericana.
Con el aumento de la desigualdad de ingresos hay un renovado im-
pulso para resucitar la industria manufacturera del país que se encuen-
tra en declive.