18 / Plásticos Nº 307
/ JULIO - AGOSTO 2013
Abrasión y engaño
No todo funciona siempre sin inconvenientes. A veces surgen proble-
mas inesperados con los productos poliméricos. Por ejemplo, los implan-
tes para el reemplazo de rodilla han demostrado sufrir un desgaste inde-
seado. El revestimiento plástico (generalmente de PE) entre los compo-
nentes metálicos sufre abrasión por el esfuerzo al que se ve sometido. La
publicación técnica de la Asociación médica alemana, Deutsches Ärzte-
blatt, informó que la abrasión provoca el desprendimiento continuo de
partículas diminutas que favorecen el desgaste -en el largo plazo- de los
huesos ubicados alrededor del implante. Además, durante un proyecto
actual de investigación de la Universidad de Heidelberg, se determinó
que también se desprenden partículas de la superficie metálica. Se están
realizando grandes esfuerzos para reducir el desgaste de los implantes.
En el nuevo estudio de Heidelberg, los especialistas en biomecánica
de la universidad utilizan un simulador de movimiento para imitar los
esfuerzos que se aplican a un sistema de implantes a lo largo de un
período de tres meses. El alcance de la investigación no necesariamen-
te reproduce lo que en verdad ocurre, tal como quedó demostrado
por un escándalo que sacudió al mundo de la tecnología médica.
En ese caso, obviamente, fallaron todos los controles y pruebas:
medio millón de mujeres de todo el mundo, incluidas las alemanas,
habían sido sometidas a una cirugía de implantes mamarios con pro-
ductos de la compañía PIP (Poly Implant Prothese) de Francia. Los im-
plantes estaban fabricados con silicona de grado industrial de bajo
costo que se suele utilizar como material de construcción. Se había
manipulado toda la documentación con la intención de engañar, in-
cluso, a las autoridades encargadas de la inspección, como RÜV
Rheinland de Alemania, responsable de certificar los implantes.
En la actualidad se están haciendo esfuerzos denodados para ase-
gurarse de que no vuelvan a ocurrir casos trágicos similares. Sin em-
bargo, estos acontecimientos son la excepción y no la regla, tal como
lo demuestra la histórica simbiosis entre los materiales sintéticos y la
atención de la salud.
Los plásticos ya habían sido utilizados en la tecnología médica an-
tes de que los productos sintéticos comenzaran a sembrar su gran his-
toria de éxito comercial a partir de mediados del siglo XX. En 1936,
William Feinbloom fabricó los primeros lentes de contacto con polime-
tacrilato de metilo (PMMA), un polímero que alcanzó la fama con el
nombre comercial de Plexiglas. Cerca de 1949, Harold Ridley, otro es-
tadounidense, tuvo un éxito inusitado con el implante del primer len-
te intraocular fabricado con PMMA. En años recientes, éste se convir-
tió en el procedimiento quirúrgico estándar. No obstante, en la actua-
lidad, el material sintético original fue reemplazado por otro: los len-
tes intraoculares modernos se fabrican con un elastómero de silicona
de avanzada.
Si bien a principios del último siglo muchos inválidos de la Prime-
ra Guerra Mundial utilizaron prótesis de madera, la tendencia hacia
las prótesis plásticas ya era común hacia mediados del siglo. En la ac-
tualidad se emplean construcciones sofisticadas de composite de
plásticos reforzados con fibras de carbono para la creación de pró-
tesis inusuales, como las que usa el excepcional atleta sudafricano
Oscar Pistorius.
En otro nivel, las cánulas, las jeringas descartables y las bolsas de lí-
quido endovenoso que se utilizan en grandes cantidades en los hospi-
tales, laboratorios y centros de salud, han estado presentes en el mer-
cado al menos desde la década de 1960 y están disponibles en una
variedad de materiales plásticos.
TECNOLOGIA MEDICA