24 / Plásticos Nº 306
/ MAYO - JUNIO 2013
E
l futuro de las bicicletas está determinado por los materiales
utilizados para su fabricación, los que otorgan resistencia,
mayor respuesta a la velocidad, confort y una virtud, quizás
la más importante para los ciclistas: su peso.
Los desarrollos de la ciencia y la tecnología ayudan para que la bi-
cicleta sea un medio de transporte cada vez más veloz y liviano. Por
eso se estudian ergonómicamente el manubrio y el asiento para ha-
cerlos cada vez más confortables pero que, a su vez, contribuyan con
la aerodinámica. Los cambios, que ya por defecto tienen la mayoría de
las bicicletas, permiten que la fuerza del pedaleo se optimice para lo-
grar mayor velocidad.
Pero el objeto de culto de la bicicleta es el cuadro. Es lo que le brin-
da estructura y de donde dependen todos sus elementos, sobre todo
las ruedas. La evolución en la fabricación de cuadros ha sido exponen-
cial en los últimos 60 años. Los primeros habían sido de hierro, pero
prontamente se reemplazaron por su emergente industrial de acero;
un material noble, resistente pero no el más ligero y que sufre inde-
fectiblemente la corrosión. Se lo suele aliar con otros elementos como
zinc o magnesio que lo convierten en más resistente a la fatiga.
El aluminio es la siguiente generación, con mayor capacidad de ab-
sorción de las vibraciones, más ligero y fácilmente manipulable, pero
de una dureza limitada y menos resistente a golpes, muy difícil de sol-
dar para repararlo. Los últimos desarrollos ubican el carbono y el tita-
nio como los materiales del futuro; la mayoría de las bicicletas de com-
petición están hechas de algunos de ellos. El carbono es una sustan-
cia extremadamente moldeable, ya que está compuesto por fibras que
pueden unirse en una pieza sin soldaduras, logrando gran rigidez pe-
ro de difícil reparación en caso de roturas y peligroso a la exposición a
altas temperaturas.
Esos raros materiales nuevos
El acero, el aluminio o el carbono son los materiales clásicos, pero
hay experimentaciones que pueden -si no revolucionar- traer un poco
de acción a los estándares establecidos a la hora de fabricar bicicletas.
Tal el caso de Trivex, un polímero con una densidad más baja que el
policarbonato o el acrílico y que sorprende por su resistencia química
y estabilidad térmica. Es objeto de estudio por parte de los alemanes
de Designaffairs Studio, con un producto al que han denominado The
clarity bike.
Por nuestros pagos, el rosarino Nicolás Masuelli, como parte de
su carrera de ingeniería industrial, comenzó a construir en el gara-
je de su casa un cuadro de bambú (y no con cañas traídas de Orien-
te sino de la provincia de Misiones) y lo denominó Bambubici. El
bambú es flexible aunque resistente, absorbe el estrés y las vibra-
ciones y su peso es el del aluminio. Hay más de cien unidades dan-
do vueltas por el país.
TECNOLOGIA
AL SERVICIO
DEL PEDALEO
El joven estudiante israelí
Dror Peleg combinó ciclismo y reciclaje,
creando su prototipo Frii enteramente
fabricado en plástico.