Esto último no solo aumenta los costos, sino que también produce
retrasos de la introducción en el mercado lo que, a su vez, repercute
sobre las ventas y las ventajas competitivas de la empresa.
Al principio de la producción en el extranjero, los productos fabri-
cados en China tenían una ventaja de costos del 30 a 40% respecto
a los fabricados en Norteamérica, principalmente debido a los bajos
costos salariales. Los problemas de calidad, tiempos de transporte y
viajes de los responsables a China no se contemplaban como críticos
en la cuenta total de costos.
Un ejemplo de mano de obra extremadamente barata en China: en
1996, un directivo alemán visitó una planta de fabricación de máquinas
en Beijing que había remodelado su empresa para la producción de ins-
talaciones de extrusión. El piso de la fábrica se había cubierto con baldo-
sines de cerámica pequeños (6.45 cm2). En los países occidentales se ha-
brían colocado losetas prefabricadas para reducir los costos, pero en Ale-
mania esto habría seguido siendo más caro que la colocación individual
de baldosines en China por parte de docenas de trabajadores locales.
El factor principal
Las diferencias de costos entre Estados Unidos y China “se encuentran
en proceso de nivelarse“, explica David Sievers, director de Estrategia y
Operaciones en The Hackett Group, empresa de consultoría con sede en
Miami, que analiza las actividades de reshoring. Cuando se suman todos
los gastos, los costos de la producción en China y el transporte a Estados
Unidos para un fabricante de dicho país son actualmente de 84 centavos
por dólar, según Sievers. Con esta proporción, es “pura cuestión de suer-
te“ que la producción en China implique una ventaja económica.
El factor impulsor principal y, sin duda, que ha captado la máxima aten-
ción entre los responsables de la toma de decisiones, son los costos sala-
riales. Los observadores detectan en China un incremento salarial anual
entre 15 y 18%. Realmente, los trabajadores de las empresas de fabrica-
ción de moldes y herramientas o plantas de procesamiento cobran toda-
vía mucho menos que sus equivalentes en Norteamérica, pero la ventaja
de la mano de obra barata en China se va perdiendo lentamente.
Los costos aumentan también en otras áreas: los múltiples incenti-
vos fiscales que ha concedido China a las empresas extranjeras se des-
vanecen, los costos de energía para el funcionamiento de las instala-
ciones son altos y también aumentan los costos de transporte.
Sievers designa todos estos gastos como parte del Total Landed
Cost (TLC, costos de fabricación a lo largo de toda la cadena de sumi-
nistro). Estos incluyen inversiones en máquinas e instalaciones de pro-
ducción; costos de producción; manipulación y almacenamiento;
transporte al puerto; derechos de aduanas y otros impuestos; seguro
y transporte; recepción y distribución en Norteamérica; inspecciones
MAYO - JUNIO 2013 /
Plásticos Nº 306 / 27
de productos, solución de problemas de calidad; costos salariales. Se-
gún Sievers, la diferencia de 16% entre los TLC y los costos de pro-
ducción en Estados Unidos se alcanzó este año.
La industria plástica
El especialista considera que esto incidirá para que muchas empre-
sas repatríen de nuevo su producción a Norteamérica. Entre los secto-
res que se beneficiarán se incluye la industria plástica, especialmente
los fabricantes de moldes y transformadores, fundamentales para la
generación de negocios.
The Hackett Group no ha estudiado especialmente las oportunida-
des del sector plástico, explica Michel Janssen, director de Investiga-
ción, pero “se puede estar totalmente seguro de que la industria de
los plásticos se beneficiará cuando los principales fabricantes recupe-
ren puestos de trabajo en Norteamérica”.
Boston Consulting Group, de Boston, Massachusetts, ha identificado sie-
te sectores de producción que se encuentran cerca del punto de inflexión
del reshoring; entre ellos, también los productos de plástico y caucho. Pero
existen también otros segmentos en los que se utilizan grandes cantidades
de plásticos: transportes, equipos eléctricos, electrónica y ordenadores.
Boston Consulting Group realizó en febrero una encuesta en el sec-
tor de productos de plástico y caucho. Según el informe publicado en
marzo, 67% de los encuestados consideraba “que su empresa repa-
triaría partes de la producción desde China nuevamente a Estados
Unidos”. De las 106 empresas de diferentes sectores que participaron
en la encuesta, el 37%, con ventas de más de mil millones de dólares,
tenía previsto el reshoring de capacidades de producción o “lo esta-
ban considerando seriamente“. En las empresas con más de 10 mil
millones de dólares de ventas, llegaba incluso al 48%.
Consecuentemente, esto influiría también en los campos relaciona-
dos al empleo, las inversiones, la compra de equipos y tecnología, así
como la venta de materiales. Sin embargo, Janssen aconseja ser cau-
to en las previsiones de los efectos positivos en estos campos, espe-
cialmente respecto al mercado laboral. “Se repatrían puestos de tra-
bajo“, explica, “pero no serán tantos como los que se perdieron”.
Realmente, el reshoring se confirma como la “tendencia real”, pero
cree que solamente influirá hasta cierto punto en el empleo.
Dicho de otro modo: se crearán nuevos puestos de trabajo, pero
quizás no tantos como se espera. Harry Moser, fundador de la resho-
ring Initiative en Kildeer, cerca de Chicago, Illinois, cree que con el res-
horing se han creado en los tres últimos años, entre todos los secto-
res, unos 50 mil puestos de trabajo de producción en Estados Unidos,
10% de los nuevos empleos en este sector. Hasta 2015 prevé que se
creen otros 500 mil nuevos puestos de trabajo de producción.
LOS PLASTICOS EN EL MUNDO